sábado, 19 de noviembre de 2016

FEMINISMO: RAÍCES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Lo que sigue es un extracto de un artículo homónimo escrito por Julián Fernández de Quero (educador, orientador y terapeuta sexual) y publicado el 30 de abril de 2015 en el número 81, año IV, de la Revista Digital de AHIGE -Asociación de Hombres por la Igualdad de Género-.

Las muertes, malostratos y abusos sexuales son sucesos rechazables por la inmensa mayoría de la población. Por lo tanto, bienvenidos sean todos los programas de protección de las víctimas, de atención a sus necesidades inmediatas, de penalización de los agresores y de rehabilitación de los mismos.

Pero, todos estos programas van dirigidos a los síntomas y no a las causas de la violencia de género. La raíz de dicha violencia de género son los valores y conductas generados por la Cultura de los Géneros. La Cultura de los Géneros surge con la propiedad privada y la transmisión hereditaria detentada por los varones padres. 

El ideal del hombre patriarcal es el héroe: Valiente hasta la temeridad,  duro ante las adversidades,  agresivo para la conquista y la aventura,  narcisista para ambicionar el poder, generoso con los  compañeros  y protector de los débiles.  En relación a los demás hombres, su virilidad se expresa en la competitividad.  En relación a las mujeres su virilidad se expresa en la dominación: Las mujeres son parte de su propiedad.

El ideal de mujer patriarcal es la Diosa del Hogar:  sumisa hasta la abnegación,  débil y cobarde por culpa de su sentimentalismo,  pura y casta hasta el matrimonio,  asexuada obediente con su marido, cuidadora de la prole, servidora de los demás  a costa de sí misma.

Con el devenir histórico, el perfil de género masculino ha variado poco. De los héroes  que pelearon en Troya, pasando por los guerreros romanos, los señores de la guerra  feudales,  los conquistadores españoles y británicos, los esforzados franceses de Napoleón, los temidos alemanes de Hitler, hasta los marines norteamericanos, la verdad es que no parece que podamos resaltar grandes cambios. Quizás podamos apreciar un cambio relativo de contexto.  Los héroes actuales no sólo se glorifican en el campo de batalla. Sus hazañas se realizan en los Consejos de Administración de las Empresas, en las conquistas de mercado y de riquezas, en los poderes que otorga la alta política. Ha cambiado el campo de batalla, pero sus actitudes siguen siendo las necesarias para la guerra: Agresividad, dureza sentimental, camaradería entre los pares, ambición de poder y valentía hasta la temeridad. Sus relaciones con las mujeres siguen siendo de dominación depredadora.

En cambio, el perfil del género femenino sí ha sufrido importantes cambios, aunque todavía se refiera a una minoría de la población mundial, ya que se concentra sobre todo en los países desarrollados del Primer Mundo y en las clases medias y altas.  El avance en términos de igualdad se va concretando en leyes y normas que favorecen la paridad, la igualdad de oportunidades, el fomento de compartir las tareas domésticas, la estigmatización de la violencia de género y la abolición de la prostitución.
Pero, si en el ámbito de los derechos sociales se han conseguido grandes avances, no ocurre lo mismo en el ámbito de la socialización y los valores. Las familias siguen fomentando la permanencia de la cultura de género: vestimentas, juguetes, entonación verbal, ritos de paso, educación de las actitudes y de los gustos, todo contribuye a que la cultura de género no sólo permanezca, sino que siga consolidándose a través de los tiempos.

La tradición cultural de género se ve reforzada por un nuevo elemento: los roles de género son una excelente materia prima para incitar al consumo.  Los ideales femeninos se convierten en top-model de pasarela y la belleza se convierte en el pretexto perfecto para desarrollar una industria  mundial de modas, cosméticos,  dietas adelgazantes,  cirugía estética...  Para socializar a las niñas e integrar en ellas estos ideales,  hay una abundante producción televisiva, cinematográfica, de prensa rosa y juguetería que tiene su inicio en la Barbie y sus clónicos y termina  en los juegos perversos de programas como “Gran Hermano” y en los concursos de mises.  La imaginería publicitaria, televisiva, cinematográfica y artística, se esfuerza en presentar a las mujeres con perfiles en los que sobresale la cualidad de la belleza física por encima de ninguna otra. Todo eso refuerza la tendencia por parte de los hombres a percibirlas como objetos sexuales antes que como sujetos inteligentes,  afectivos,  libres, iguales y solidarios. En cuanto a los hombres, los perfiles masculinos siguen resaltando la cualidad de la fuerza por encima de cualquier otra cualidad.  Fuerza física, mostrada en los deportes de alta competición, en las proezas bélicas, en el culturismo de gimnasio, y fuerza transmutada simbólicamente en poder político,  empresarial, tecnológico.

La prueba de la persistencia de la cultura de género reside en el hecho elemental de que ningún hombre camina por la ciudad con el temor en el cuerpo de que una mujer le pueda violentar  y, en cambio, casi todas las mujeres caminan con la sensación temerosa de ser violentada, aunque sólo sea con la mirada.  Cuando estas actitudes desaparezcan, podremos decir que la cultura de género ha sido abolida por una cultura de personas iguales. 
  
Para que esta utopía de una sociedad de personas se convierta algún día en realidad, no basta con curar, penalizar y prevenir la violencia de género. Es muy importante que tomemos conciencia de las mil caras con las que la cultura de género se expresa y sirve de modelo, ideal y referencia para las personas desde su más tierna infancia y a lo largo del ciclo vital:

1. Cuando un varón maltrata, abusa o asesina a una mujer, el origen de su comportamiento lo encontramos en una infancia educada en masculino o en femenino, mediante estereotipos, prejuicios y recursos como los siguientes:
- La simbolización genérica de los colores:  Azul para niños y rosa para niñas.
- La diferenciación de las vestimentas:  trajes y pantalones para niños y vestidos para niñas.
- El refuerzo de las cualidades de género principales:  La belleza física en las niñas y la fortaleza en los niños.
- La diferencia genérica de juguetes:  Muñecas y utensilios de hogar y belleza para las niñas y  armas, construcciones y coches para los niños.
- Oferta de modelos de género para la imitación y la identificación en la familia (madre femenina y padre masculino), en la escuela (maestra femenina y maestro masculino) o en los medios (mujeres bellas y acicaladas y hombres fuertes y conquistadores).

2.  Cuando un varón maltrata, abusa o asesina a una mujer,  las raíces de su comportamiento hay que buscarlas en una juventud y adultez  socializadas por carencias o influencias de  elementos sociales y culturales como  los siguientes:
- La persistencia de ritos y prejuicios sociales tradicionales como comuniones, bodas, despedidas de soltero/a, etc. con fuertes contenidos de género.
- La influencia de las industrias de la cosmética, la moda y los perfumes, centradas en resaltar de manera artificial la belleza física en las mujeres, basada en la seducción erótica y la belleza física en los varones, basada en la fuerza.
- La persistencia de roles de género en relaciones de pareja, de familia, de amistades, eróticas, etc. reforzadas por su expresión en el cine, los espectáculos y la televisión.


Las alternativas para abolir la cultura de género y el patriarcado surgen si somos capaces los adultos de presentar a la infancia y la juventud modelos de socialización igualitaria y democrática, si la enseñanza se esfuerza por implantar la coeducación verdadera,  si las instituciones se empeñan en desarrollar políticas culturales que fomenten  los valores democráticos y laicos. Si todo esto se pone en marcha, es posible que la violencia de género pueda ser erradicada algún día.  Mientras tanto, tendremos que enfrentar sus terribles consecuencias  como mejor podamos.


ENLACE: http://www.antiguahombresigualitarios.ahige.org/index.php?option=com_content&view=article&id=90:las-raices-de-la-violencia-de-genero&catid=47:violencia-de-genero&Itemid=60


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